ACV antes de los 40 – Buena vida


Publicado en Prensa.

El accidente cerebrovascular ya no es “cosa de grandes”, se sabe. Alarma su crecimiento en jóvenes. Tabaquismo, alcoholismo, abuso de drogas, colesterol e hipertensión son algunas de las causas preponderantes. Cómo prevenir.

10/09/12 – 15:39

Hay una tendencia mundial que demuestra un gran aumento de ataques cerebrovasculares en la población menor de 40 años. “La falsa creencia de que el ACV sólo afecta a los adultos mayores hace que los jóvenes no se realicen estudios de control periódicos ni reconozcan los primeros síntomas, lo que retrasa y agrava el diagnóstico”, dice el doctor Ignacio Previgliano, presidente de la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva.

En el Hospital General de Massachusetts, una investigación se centró en los cambios experimentados en la incidencia del accidente cerebrovascular entre 1995-1996 y 2007-2008. Notaron que el aumento fue muy marcado en los accidentes cerebrovasculares isquémicos, es decir, los que ocurren cuando un coágulo bloquea un vaso sanguíneo.

En los hombres, esta patología aumentó un 50%, de 35 a 44 años, un 46% en los de 15 a 34 años, y un 51% en los de 5 a 14 años. Entre las mujeres, la suba fue del 29% para las damas de 35 a 44 años, del 23% para las de 15 a 34 años, y del 3% para las de 5 a 14 años” (http://www.webmd.com/stroke/news/20110901/strokes-in-chldren-and-young-adults-on-the-rise).

Las causas del ACV en jóvenes se encuentran en los malos hábitos de vida, que incluyen sedentarismo, mala alimentación, tabaquismo y el uso de drogas, y en factores de riesgo como la diabetes, el estrés y la hipertensión.

“Sin embargo, también hay un grupo de pacientes jóvenes en el que el ACV se produce por algún tipo de anomalía congénita o problema de coagulación de la sangre”, aclara Previgliano.

Es importante destacar el rol preponderante que ocupa el consumo de drogas como la cocaína y las anfetaminas (que se encuentran en drogas para adelgazar y son componentes también de la droga éxtasis) o sus derivados para que se produzca un ACV. Además, es común en los jóvenes no realizarse un control de presión y del estado del colesterol, razones que impiden una detección temprana o prevención de cualquier anomalía.

Síntomas
Los siguientes síntomas, presentados en forma aguda, sugieren que se puede estar sufriendo un ataque cerebral:

– Falta de sensación o debilidad repentina en la cara, el brazo o la pierna, especialmente en un lado del cuerpo.

– Confusión repentina, problemas repentinos para hablar o entender o  para ver con uno o los dos ojos.

– Problemas para caminar, mareo, pérdida de equilibrio o de coordinación.

– Dolor de cabeza fuerte y sin causa conocida.

Cómo actuar ante la sospecha de estar sufriendo un ACV
El doctor Leonardo Cemborain, jefe de Emergencias del Hospital Británico, aconseja: “Es importante actuar con rapidez. En primera instancia, llamar al Servicio de Emergencias Local (107, 911) o al de la Obra social. Otra alternativa es concurrir a un centro asistencial que disponga de cierta complejidad, como por ejemplo un tomógrafo y terapia intensiva”.

Cómo proceden los médicos ante un caso de ACV
“Dado que se trata de una emergencia médica con alto grado de incapacidad y alta tasa de mortalidad, realizamos un control de signos vitales, evaluamos la forma de respirar del paciente y estudiamos el estado neurológico, para detectar la gravedad del cuadro clínico. Luego se realiza un laboratorio basal, un electrocardiograma y una tomografía de cerebro (TC) para diferenciar entre los dos tipos ACV, isquémico o hemorrágico”, explica Cemborain. Y, en consecuencia, optan por la mejor manera de proceder para detener el problema y sanarlo.

Tiempos máximos

– La evaluación del paciente por un médico: 10 minutos.

– La notificación del equipo de ataque cerebral: 15 minutos.

– La iniciación de la TC: 25 minutos.

– La interpretación de la TC: 45 minutos.

– Lla iniciación de la droga fibrinolítica: 60 minutos.

– La llegada a la cama con monitor (UTI): 3 horas.

Novedades en el tratamiento
El doctor Previgliano comenta: “Existen terapias con fármacos que puede ayudar a mejorar los síntomas o a actuar sobre las neuronas dañadas. Entre ellas, un compuesto denominado Cerebrolysin, que promueve la regeneración de neuronas dañadas y las protege y que, además, demostró en ensayos clínicos una mejoría sostenida de los síntomas, luego de varias semanas de tratamiento”.

Cemborain agrega: “También existe una droga denominada rtPA (activador tisular del plasminógeno recombinante) para utilizarse dentro de las tres horas y media de comenzados los síntomas, que puede administrarse de forma intravenosa o intra arterial”.

El deporte: la mejor prevención
Según explica la doctora Alejandra Hintze, deportóloga, la actividad física reduce el riesgo de ACV porque:

– Ayuda al cuerpo a quemar grasas y azúcares y a mantener el peso adecuado.

– Reduce la tensión arterial.

– Aumenta la concentración de oxígeno en el cuerpo.

– Disminuye el estrés.

– Fortalece el músculo cardíaco y los huesos.

– Mejora la circulación sanguínea y el tono muscular.

Hacer como mínimo 30 minutos de actividad física tres veces por semana ayuda a mantener el sistema cardiovascular en forma. Los ejercicios más recomendables son los que se pueden realizar y mantener en el tiempo como un hábito.

Las actividades de todos los días, como una caminata, los trabajos en el jardín o los quehaceres domésticos y jugar con los hijos constituyen formas de actividad física. Tan sólo con hacer pequeños cambios en la vida cotidiana se pueden lograr “los 30 minutos de actividad física diarios” recomendados.